Guía para padres: Cómo formar "héroes digitales" en un mundo hiperconectado

Estrategias prácticas y consejos de ciberseguridad para proteger a los menores sin afectar la confianza familiar

En la actualidad, internet se ha transformado en el patio de juegos principal para millones de niños y niñas en México. Según un estudio reciente de la firma de ciberseguridad Kaspersky, el 53% de los menores en el país dedica entre una y dos horas diarias a navegar por la red. Si bien este territorio digital ofrece aventuras y aprendizaje, también esconde riesgos que requieren una guía clara por parte de los adultos, similar a como les enseñamos a cruzar la calle en el mundo físico.

El ecosistema digital, que abarca desde grupos de WhatsApp escolares y videojuegos con chat de voz hasta plataformas de Inteligencia Artificial, puede exponer a las infancias a contenidos inadecuados o al contacto con desconocidos. Sin embargo, la solución no radica en la prohibición total, sino en el acompañamiento activo. Cuando los padres imponen controles extremos, corren el riesgo de convertirse en los "villanos" de la historia, rompiendo el vínculo de confianza necesario para que los hijos acudan a ellos ante cualquier problema.

¿Cómo identificar a los verdaderos "villanos" de la red?

Antes de establecer reglas rígidas, es fundamental que los menores comprendan a qué se enfrentan. Los riesgos en internet no siempre son evidentes; a menudo se disfrazan de mensajes con premios increíbles, enlaces sospechosos o perfiles falsos en redes sociales.

La recomendación de los expertos es abordar estos temas con naturalidad, utilizando ejemplos cotidianos como noticias, videos o incluso escenas de sus series favoritas. El objetivo principal es dotar a los niños de un pensamiento crítico que les permita cuestionar la información antes de hacer clic, ayudándoles a detectar señales de alerta por sí mismos.

¿Por qué la responsabilidad es el mejor superpoder?

Educar en ciberseguridad implica enseñar que las acciones digitales tienen consecuencias reales. Es vital reforzar hábitos básicos que protejan su identidad y bienestar, tales como:

  • Resguardo de datos: No compartir apellidos, ubicación de la escuela o dirección particular.
  • Desconfianza saludable: Dudar de ofertas que parecen demasiado buenas para ser verdad.
  • Privacidad en el juego: Mantener la guardia alta al interactuar con extraños en chats de voz.
  • Uso ético de la IA: Comprender que las herramientas de Inteligencia Artificial no son amigos a los que se les deben confiar secretos personales.

Cuando un menor entiende que no debe decir en línea nada que no diría en persona, la protección se vuelve una responsabilidad compartida y no una imposición.

¿Cómo puede la tecnología ayudar en esta misión?

Para facilitar esta tarea, existen herramientas diseñadas para ser aliadas de los padres. Las soluciones de control parental permiten filtrar contenidos no aptos según la edad, establecer límites de tiempo frente a la pantalla y supervisar el uso de aplicaciones. Estas herramientas no deben verse como un sistema de vigilancia, sino como un refuerzo de seguridad que acompaña las conversaciones abiertas en casa.

Además, el aprendizaje práctico es clave. Espacios como el Centro de Investigación Cibernética de Kaspersky en KidZania Santa Fe permiten que los niños entrenen sus "ciberpoderes" mediante juegos y simulaciones, convirtiendo conceptos complejos en lecciones inolvidables. Al final del día, el mejor filtro de seguridad siempre será un menor informado y con la confianza suficiente para pedir ayuda a sus padres.

Vladimir Arteaga Figueroa

Especialista de tendencias, lifestyle, Inteligencia...