El cierre de 'Besos, Kitty': Un final que ya es número 1 en 46 países
La serie serie spin-off de 'A todos los chicos de los que me enamore' se despide de Netflix con una temporada que prioriza la identidad y los cierres inesperados

La espera para los seguidores de Kitty Song Covey ha terminado. Netflix ha estrenado la tercera y última temporada de 'Besos, Kitty' (XO, Kitty), el ambicioso "spin-off" de 'A todos los chicos de los que me enamore' que logró trasladar el espíritu de las comedias románticas estadounidenses al corazón de Seúl. Tras tres entregas, la serie protagonizada por Anna Cathcart llega a su conclusión, dejando un sabor agridulce que mezcla la calidez de los reencuentros con la velocidad de un guion que intenta cerrar demasiados hilos a la vez pero que le ha valido llegar a ser la número 1 en 46 países entre los que se encuentra Argentina, Brasil, Colombia, Panamá, Perú, México y Venezuela al momento de la redacción de esta nota, según el portal Flixpatrol.
En esta etapa final, Kitty no solo enfrenta el cierre de su ciclo escolar en KISS (la Escuela Independiente Coreana de Seúl), sino también la compleja tarea de definir sus sentimientos. Lo que comenzó como una búsqueda del primer amor, ha evolucionado en una exploración mucho más profunda sobre quién es ella fuera de la sombra de sus hermanas.
¿Qué podemos esperar de la relación entre Kitty y Min Ho?
Uno de los puntos más comentados por la audiencia es el desenlace del triángulo (o más bien polígono) amoroso. La temporada retoma el suspenso del final anterior, donde Kitty buscaba una oportunidad con Min Ho (interpretado por Lee Sang-heon). La química entre ambos actores sigue siendo el motor de la serie, y los fans estarán satisfechos al ver que la producción dedica tiempo a resolver esta tensión.
Sin embargo, el camino no es sencillo. La trama introduce nuevos personajes que añaden "ruido" a la relación, forzando a Kitty a tomar decisiones maduras sobre su futuro académico y personal, alejándose un poco de los clichés tradicionales del género para abrazar un crecimiento más real.


¿Cómo logra la serie equilibrar la cultura coreana y el estilo occidental?
'Besos, Kitty' siempre se ha promocionado como un puente cultural. En esta temporada, la ambición por mostrar una Corea auténtica pero estilizada continúa. A través de los ojos de Kitty y sus amigos, como Yuri y Dae, la serie explora temas que van desde las tradiciones familiares hasta la representación LGBTQ+ en un contexto coreano, algo que ha sido aplaudido por la crítica internacional.
Aunque el ritmo de estos últimos episodios es notablemente acelerado —lo que algunos críticos han tildado de "caótico"—, el beneficio para el espectador es una narrativa vibrante. No hay momentos aburridos:
- Nuevas locaciones: La historia sale de las aulas de Seúl para explorar paisajes en Busan.
- Cameos especiales: El regreso de Lana Condor como Lara Jean aporta el toque de nostalgia necesario para cerrar el círculo de la franquicia.
- Crecimiento de personajes secundarios: Personajes como Q y Yuri reciben conclusiones que se sienten ganadas y coherentes con su evolución.


¿Es este el final que los fans merecían?
Cerrar una historia nunca es fácil, especialmente cuando se intenta complacer a una base de fans tan apasionada. Esta temporada se siente como un "correr hacia la meta". Si bien algunos arcos narrativos se resuelven de manera algo predecible, el impacto positivo para el usuario es el cierre emocional. Kitty termina su viaje no solo encontrando el amor, sino encontrándose a sí misma.
La serie reafirma que el cambio es inevitable y que madurar implica dejar ir ciertas expectativas. Con una duración de 8 episodios de aproximadamente 30 minutos, es el maratón perfecto para el fin de semana.

Vladimir Arteaga Figueroa
Especialista de tendencias, lifestyle, Inteligencia Artificial, tecnología y videojuegos en Radiopolis...


