los40 mexico menu
  • LISTA DE LOS40
  • PROGRAMAS + -
  • VIDEOS
  • PODCAST
  • ARTISTAS
  • MÚSICA
  • VIRAL
  • TECNOLOGÍA
  • CINE / TV
  • TARJETA 40
  • WDM RADIO AWARDS
  • EL EVENTO 40
  • Actores que se convierten en Directores

    Actores que se convierten en Directores

    Se dio a conocer que Ben Afleck debutara como director de una película. ¿Acaso el ex de J. Lo quiere cambiar de giro?

    En estricto sentido no creemos que quiera dejar la actuación, pero si darle un giro de 360 grados a su carrera, que después de sus ultimas cintas, el actor no ha tenido un éxito taquillero que le permita cotizarse como uno de los actores más populares de Holywood.

    La película que dirigirá Afleck se llama `Gone baby' y es un producto de los Estudios Disney y que confían en que Afleck pueda ocupar la silla de director sin ningún problema. De hecho no hay que olvidar que la incursión de Ben en el cine fue en 1997 como escritor, junto con Matt Deimon en `Mente Indomable' donde gano un oscar como guionista.

    Y bueno no es la primera vez que un actor se avienta en paquete de dirigir una película.

    LOS ACTORES QUE HAN SIDO DIRECTORES

    Desde hace varios años, todos en Hollywood se hacen las mismas preguntas, cuando los actores deciden dirigir, es decir, pasarse al otro lado del rodaje, detrás de las cámaras, vociferar y hacerse los importantes:

    ¿Es porque quieren experimentar otras emociones?

    ¿Están aburridos de recibir órdenes de directores que en ocasiones no los respetan?

    ¿Buscan mayor fama, más fortuna, atención de los medios?

    ¿Quieren demostrar que si otros actores se convirtieron en directores, ellos también pueden probar el vértigo de esa responsabilidad?

    ¿Es para saciar un ego que necesitaba un gesto de confianza?

    Todas esas razones son válidas y actualmente apuntan a películas recientes, realizadas por famosos actores que decidieron dirigir sus propios proyectos.

    Hay una anécdota del maestro Sydney Pollack, quien también actor en películas ajenas, se complace en repetir:

    Un galán de Hollywood se presenta en su mansión, desconsolado y solitario, quejándose de que siendo una de las personas más poderosas del mundo, siente que en ciertos momentos algunos que considera inferiores ostentan más poder que él, ¿Qué puede hacer? Sydney Pollack se queda mirándolo, le entrega un vaso de vino tinto y le dice:

    "Conviértete en director". Santo remedio.

    En el festival de Berlín de hace dos años se presentó el caso curioso del actor George Clooney, quien al mismo tiempo protagonizó Solaris, y compitió con su primera experiencia como director: Confesiones de una mente brillante.

    El mismo George Clooney no se lo creía cuando tenía que aceptar entrevistas como actor, y luego se colocaba su sonrisa de director y hablaba de los elementos que los críticos han alabado en su trabajo. George Clooney coincidió ese loco 2003 con otros famosos actores que dirigieron películas: Denzel Washington con Antwon Fisher, Nicolas Cage con Sonny, John Malkovich con Pasos de Baile, Matt Dillon con City of Ghost, Alec Baldwin con The Devil & Daniel Webster y Bill Paxton con Las manos del diablo, entre otros.

    La lista de actores de Hollywood convertidos en directores es larga, y llena de grandes triunfos y fracasos: Orson Welles, John Huston, Ron Howard, Jodie Foster, Kevin Costner, Warren Beatty, Charles Chaplin, Campbell Scott, Stanley Tucci, Laurence Olivier, Marlon Brando, John Casavetes, Paul Newman, Woody Allen, Danny DeVito, Jack Nicholson, Edward Norton, Steve Guttenberg, John Wayne, Sally Field, Kenneth Branagh, Ida Lupino, Robin Williams, Al Pacino, Robert de Niro, D.W. Griffith, Tom Hanks, Kevin Spacey, Sydney Poitier, Ethan Hawke.

    En la historia de la Academia, pocos actores convertidos en realizadores han ganado el Oscar al mejor director: Orson Welles, Laurence Olivier, Clint Eastwood, Robert Redford, Mel Gibson, Kevin Costner y Ron Howard, entre otros.

    Ellos demuestran que pasar de un lado al otro del set no es fácil, que ese gesto de vanidad no siempre es apreciado por el público o los críticos, y que dirigirse a ellos mismos y atender todos los detalles financieros, técnicos y artísticos que implican la realización de una película, es el peor de los dolores de cabeza, si es que la tienen en su sitio.