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  • Uno de los males que sufre el humano es comer por ansiedad

    Los expertos explican este comportamiento y la posible solución

    Si has notado que estás subiendo de peso y no eres consciente que tal vez estés comiendo de más por ansiedad. Esto hace que no te des cuenta de la cantidad de rebanadas de pizza que te metes al cuerpo o las rondas de tacos extra que pides.

    Lo curioso de nosotros es que vemos a las verduras como alimentos de castigo y la comida grasosa o dulce como una recompensa ¿A poco no?. También esta comida es usada generalmente cuando las personas se sienten estresados, cansados o tristes.

    Comer por ansiedad es muy común y no es una novedad. El cortisol, la dopamina y la serotonina son las culpables. Estas hormonas controlan las respuestas del placer, estrés o felicidad que suceden en el cerebro y regulan la forma en la que procesamos los carbohidratos, así que cuando estamos estresados o ansiosos, el cortisol se dispara y hace que sintamos la necesidad incontrolable de comernos una dona, incluso si sabemos que toda esa azúcar no es saludable.

    La dopamina, de acuerdo con estudios dice que el simple hecho de pensar en ciertas comidas puedes liberar dopamina (que nos hace sentir bien), entonces, la promesa de ese pensamiento y que podríamos comer ese algo despierta la respuesta de nuestros cuerpos, nos pone bien comernos una dona, pizza, etc. Y si buscamos esa sensación más veces, pues bienvenidos los kilos extra.

    Y la serotonina, si baja demasiado, puede llegar a causar depresión. Lo malo es que comidas como los carbohidratos, el chocolate y el queso pueden aumentar tus niveles de serotonina, así que también tiendes a buscar eso cuando te sientes mal.

    Comer por ansiedad ayuda a la gente a distraerse de sus emociones, es decir alejarse de sus problemas y enfrentarlos. Aquí la comida se visualiza como si fuera una cura, como una comfort-food que casi nunca es saludable.

    La solución a esto es que realmente pienses que el único propósito de la comida es alimentarte, nutrirte… y no, el “hacerte feliz”. Debes de buscar esa sensación de felicidad en otras experiencias (ver tu serie favorita, amigos, pareja, familia, etc.)

    “Tan pronto como comiences a buscar comida, detente”, aconseja Sarah Allen, psicóloga especializada en trastornos del estado de ánimo yu alimentación… “Piensa, ‘¿tengo hambre? ¿Necesito comida en mi estómago o se está disparando uno de mis factores desencadenantes? ¿Qué necesito ahora?.

    Tampoco lo hagas de golpe (dejar la comida) porque eso solo va a causar que te de más ansiedad y que quieras comer más.


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