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  • Poemas de Mario Benedetti para corazones rotos

    En momentos de tristeza y de dolor en el corazón, un poema de Mario Benedetti siempre expresará nuestros sentimientos

    Photo by Aliyah Jamous on Unsplash

    Mario Benedetti siempre tiene algo que decir por nosotros. El escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo es conocido por sus poemas románticos que sin duda te identificarás con alguno de ellos, sobre todo si estás superando una ruptura amorosa y tienes un corazón roto.

    Táctica y estrategia

    Lo que siento por ti no es amistad, voy por ti y esto va en serio. Una declaración de amor.


    Mi táctica es mirarte, aprender como sos quererte como sos.
    Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible.


    Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos.
    Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón ni abismos.


    Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple.
    Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.

    La culpa es de uno

    Quizá fue una hecatombe de esperanzas
    un derrumbe de algún modo previsto.
    Ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido,
    todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir
    y por cierto me vieron.


    Hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos contigo,
    hasta aquí había apostado a inventar la verdad.
    Pero vos encontraste la manera, una manera tierna
    y a la vez implacable, de desahuciar mi amor
    con un solo pronóstico lo quitaste
    de los suburbios de tu vida posible.


    Lo envolviste en nostalgias,
    lo cargaste por cuadras y cuadras
    y despacito, sin que el aire nocturno lo advirtiera,
    ahí nomas lo dejaste, a solas con su suerte que no es mucha.


    Creo que tenes razón, la culpa es de uno cuando no enamora
    y no de los pretextos, ni del tiempo.
    Hace mucho muchísimo que yo no me enfrentaba
    como anoche al espejo y fue implacable como vos, mas no fue tierno.


    Ahora estoy solo, francamente solo,
    siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado.
    Antes de regresar a mis lobregos cuarteles de invierno
    con los ojos bien secos, por si acaso miro como te vas adentrando en la nieblay empiezo a recordarte.

    Amor de tarde

    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cuatro
    y acabo la planilla y pienso diez minutos
    y estiro las piernas como todas las tardes
    y hago así con los hombros para aflojar la espalda
    y me doblo los dedos y les saco mentiras.

    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las cinco
    y soy una manija que calcula intereses
    o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
    o un oído que escucha como ladra el teléfono
    o un tipo que hace números y les saca verdades.
    Es una lástima que no estés conmigo
    cuando miro el reloj y son las seis.

    Podrías acercarte de sorpresa
    y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
    yo con la mancha roja de tus labios
    tú con el tizne azul de mi carbónico.

    Rostro de vos

    Tengo una soledad tan concurrida
    tan llena de nostalgias y de rostros de vos,
    de adioses hace tiempo y besos bienvenidos,
    de primeras de cambio y de último vagón.

    Tengo una soledad tan concurrida
    que puedo organizarla como una procesión,
    por colores, tamaños y promesas.
    Por época, por tacto y por sabor.

    Sin temblor de más me abrazo a tus ausencias
    que asisten y me asisten con mi rostro de vos.

    Estoy lleno de sombras,
    de noches y deseos de risas y de alguna maldición.
    Mis huéspedes concurren,
    concurren como sueños, con sus rencores nuevos su falta de cando
    Yo les pongo una escoba tras la puerta
    porque quiero estar solo con mi rostro de vos.

    Pero el rostro de vos mira a otra parte,
    con sus ojos de amor que ya no aman
    como víveres que buscan su hambre,
    miran y miran y apagan mi jornada.

    Las paredes se van, queda la noche
    las nostalgias se van, no queda nada.

    Ya mi rostro de vos cierra los ojos
    y es una soledad tan desolada.

    Hagamos un trato

    Compañera, usted sabe
    puede contar conmigo
    no hasta dos o hasta diez
    sino contar conmigo.


    Si alguna vez advierte que la miro a los ojos
    y una veta de amor reconoce en los míos
    no alerte sus fusiles
    ni piense qué delirio a pesar de la veta
    o tal vez porque existe
    usted puede contar conmigo.


    Si otras veces
    me encuentra huraño sin motivo
    no piense qué flojera
    igual puede contar conmigo.
    Pero hagamos un trato
    yo quisiera contar con usted.


    Es tan lindo saber que usted existe
    uno se siente vivo
    y cuando digo esto
    quiero decir contar
    aunque sea hasta dos,
    aunque sea hasta cinco.


    No ya para que acuda presurosa en mi auxilio
    sino para saber, a ciencia cierta,
    que usted sabe que puede contar conmigo

    Saberte aquí

    Podés querer el alba cuando quieras,
    he conservado intacto tu paisaje,
    podés querer el alba cuando ames,
    venir a reclamarte como eras,
    aunque ya no seas vos,
    aunque mi amor te espere
    quemándose en tu azar
    y tu sueño sea eso y mucho más.

    Esta noche, otra noche, aquí estarás.
    Y cuando gima el tiempo giratorio en esta paz,
    ahora dirás quiero esta paz
    Ahora podés venir a reclamarte
    penetrar en tu noche de alegre angustia.
    Reconocer tu tibio corazón sin excusas,
    los cuadros, las paredes, saberte aquí.

    He conservado intacto tu paisaje
    pero no sé hasta dónde está intacto sin vos.
    Podés querer el alba cuando quieras venir a reclamarte como eras,
    aunque el pasado sea despiadado y hostil,
    aunque contigo traigas dolor y otros milagros,
    aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.


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