Actriz pide la muerte asistida tras no poder lidiar con sus enfermedades mentales severas por 30 años
La actriz colocó en el centro de la conversación pública el límite entre el sufrimiento psicológico, la ley y el derecho a decidir

Claire Brosseau / CasarsaGuru
Durante décadas, la actriz canadiense Claire Brosseau ha intentado mantenerse a flote en una batalla silenciosa y persistente contra su propia mente. Hoy, a los 48 años, la actriz y comediante canadiense ha tomado una decisión que incomoda, divide y obliga a mirar de frente un tema que suele esquivarse: la muerte asistida por enfermedades mentales. Su petición no solo es personal; es también política, social y profundamente humana.
Su historia no comienza con una solicitud legal, sino con un diagnóstico temprano. A los 14 años, su adolescencia quedó atravesada por la depresión maníaca, un trastorno que sería apenas el primero de una larga lista. Con el paso del tiempo llegaron los trastornos de la conducta alimentaria, la ansiedad, los problemas de personalidad, el abuso de sustancias y pensamientos recurrentes de suicidio.
Más de 30 años después, el cansancio no es metafórico: es físico, emocional y existencial. “Cada día no sé si lograré sobrevivir a la jornada”, ha dicho con una honestidad que duele. Para ella, el sufrimiento dejó de ser episódico y se convirtió en un estado permanente.

Claire Brosseau / Richard Lautens

Claire Brosseau / Richard Lautens
Más de 25 tratamientos y ninguna tregua
En su recorrido médico, Brosseau ha probado más de 25 medicamentos, múltiples enfoques de terapia psiquiátrica y tratamientos alternativos. Ninguno logró ofrecerle un alivio sostenido. En una carta pública, describió su realidad como algo que apenas puede poner en palabras, un dolor que excede cualquier etiqueta clínica.
Aunque cuenta con el respaldo de su familia y su círculo cercano, la actriz sostiene que el acompañamiento no siempre basta cuando el padecimiento se vuelve crónico. Para ella, la muerte médicamente asistida no representa un impulso, sino una decisión pensada durante años.
La ley canadiense y una espera que no todos pueden soportar
Canadá contempla ampliar el acceso a la muerte asistida para personas con enfermedades mentales a partir de 2027. Pero para la actriz canadiense ese plazo es inalcanzable. “Ya ha sido demasiado. Es suficiente”, ha reiterado con firmeza.
Su caso pone en evidencia una grieta legal y ética: ¿qué ocurre cuando el sufrimiento no es visible, pero sí constante? ¿Quién define cuándo una vida se vuelve insoportable?
Opiniones médicas divididas, una decisión personal
El debate médico refleja la complejidad del caso. Algunos especialistas consideran que aún existe margen para la mejora clínica; otros, aunque desearían que cambiara de opinión, reconocen su autonomía y la necesidad de respetar su voluntad.
Lo que une a todas las posturas es la importancia del acompañamiento profesional y familiar, no como un mecanismo de persuasión, sino como una red de contención ante una decisión irreversible.
Más allá de la actriz: una conversación colectiva
Aunque Claire construyó una carrera sólida en cine, teatro y televisión, alternando comedia y drama con naturalidad, hoy su nombre trasciende los créditos en pantalla. Su historia se ha convertido en un espejo incómodo que obliga a replantear cómo entendemos la salud mental, el dolor psicológico y los derechos individuales.
Hablar de muerte asistida en casos de enfermedades mentales no es romantizar la tragedia, sino reconocer que el sufrimiento también puede ser invisible, persistente y devastador. El caso de Brosseau no busca respuestas fáciles, pero sí algo imprescindible: que dejemos de mirar hacia otro lado.
Porque a veces, la pregunta no es si alguien quiere morir, sino cuánto tiempo más puede vivir así.

Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital...


