Bad Bunny enfrenta demanda por 16 millones de dólares por estas canciones
Una demanda millonaria colocó al cantante puertorriqueño en el centro del debate sobre derechos de imagen, consentimiento y creación artística en la era del streaming
Bad Bunny-demanda / John Nacion
Bad Bunny enfrenta una demanda por 16 millones de dólares luego de que una mujer asegurara que su voz fue utilizada sin autorización en dos canciones clave de su discografía: “Solo de mí” y “EoO”, incluidas en los álbumes X 100pre y Debí tirar más fotos. El caso, presentado en Puerto Rico, reabre una conversación incómoda pero urgente en la industria musical: ¿dónde termina la inspiración y dónde comienza la explotación?
La voz que hoy reclama justicia pertenece, según la demanda, a Tainaly Serrano Rivera, quien sostiene que grabó una frase, ya reconocible para millones de oyentes, durante su etapa universitaria, sin que se le explicara el destino de ese audio ni su posterior uso comercial. Aquella expresión espontánea, capturada en un contexto informal, habría terminado integrada en canciones que hoy forman parte del imaginario colectivo del reguetón global.
El reclamo es claro: no hubo consentimiento, no hubo contrato, no hubo compensación. Tampoco, según el documento legal, una advertencia sobre la posibilidad de que su identidad sonora fuera reproducida en discos, plataformas digitales y conciertos en vivo.
Derecho a la imagen en tiempos de música viral
La demanda se sustenta en una presunta violación a la ley de derecho a la imagen de Puerto Rico, una legislación que protege no solo el rostro, sino también elementos identitarios como la voz. En la era del sampleo, los audios virales y las grabaciones casuales que terminan convertidas en fenómenos culturales, este tipo de disputas comienza a multiplicarse.
El caso no solo apunta al artista, cuyo nombre legal es Benito Martínez Ocasio, sino también a su colaborador cercano y productor, así como a su sello discográfico, Rimas Entertainment. La cifra exigida, 16 millones de dólares, refleja no solo el alcance de las canciones, sino el peso económico y simbólico que una frase puede adquirir cuando entra en la maquinaria del éxito.
Un antecedente que pesa
Este no es el primer tropiezo legal de Bad Bunny relacionado con el uso de voces ajenas. En años recientes, otro proceso judicial puso en entredicho la utilización de audios personales en canciones del cantante. La repetición del patrón añade una capa de complejidad al caso actual y podría influir en su desenlace.
Mientras tanto, el equipo legal del artista mantiene silencio público, una estrategia habitual en litigios de alto perfil, aunque el ruido mediático ya está hecho.
Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la...Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital en Los40 México, El Eco de LOS40 y W Radio. Activa en Radiópolis desde 2021.