La carta anónima que todos deberían leer en el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión
Uno de nuestros seguidores escribió un relato contemporáneo sobre su desgaste emocional y el regreso a la luz

Día mundial de la lucha contra la depresión / ilbusca
Carta de un usuario anónimo.
Querido diario, o quizá querido nadie:
Hoy desperté otra vez con la sensación de haber llegado tarde a mí. Ahí está mi cuerpo, obediente, cumpliendo con la rutina, pero algo en el fondo sigue inmóvil, como un cuarto cerrado desde hace años.
Lo que siento ahora no es tristeza, tampoco cansancio. Es una especie de gravedad interior, como si el día se hubiera instalado en mi pecho antes de que pudiera abrir los ojos. Sé que el mundo sigue su curso, el reloj, los mensajes, la luz entrando por la ventana, pero yo tardo más. Siempre tardo más.
Hay jornadas así: en las que existir no duele, pero pesa. Cada gesto se vuelve una tarea consciente. Hablar requiere ensayo. Sonreír, energía. Pensar, una caminata cuesta arriba. Nadie lo nota. Desde afuera, todo parece en orden. Desde adentro, todo ocurre en voz baja, como si la vida se hubiera mudado a un cuarto contiguo.

Día Mundial de la Depresión / ilbusca

Día Mundial de la Depresión / ilbusca
Los días en los que nada falta y, aun así, nada alcanza
Aprendí a convivir con esa sensación de fondo. A sentarme a la mesa con pensamientos que no pedí. A cuestionarme sin descanso. A sentir culpa por no saber explicar lo que me pasa. Hay momentos en los que me miro desde lejos y no me reconozco: hago lo correcto, digo lo esperado, pero no logro habitarlo del todo.
Lo más difícil no es el dolor, sino la confusión. No entender por qué, teniendo tanto, algo sigue desacomodado. Y entonces aparece el juicio, propio y ajeno, la comparación inevitable con vidas que parecen ligeras, felices, completas. El mundo de ahora amplifica esa idea: que todo debería ser sencillo, visible, perfecto. Yo no encajo ahí. Y a veces siento que tampoco encajo en mí.
Hay días en los que el silencio se instala como un huésped antiguo. No grita. No se impone. Solo está. Me acompaña mientras camino, mientras trabajo, mientras intento dormir. Es un silencio que no pide atención, pero la reclama toda.
Y aun así, sigo. Porque seguir también es una forma de esperanza, aunque no se parezca a la que nos prometieron.
El instante en el que algo vuelve a su sitio
No sé cuándo ocurre exactamente, pero de repente algo cede. La sensación no desaparece, no se va del todo. Solo deja espacio. Vuelvo a notar el sabor del café. A disfrutar una canción sin analizarla. A sentir curiosidad. Las ganas regresan sin hacer ruido, como regresan las cosas importantes.
Entendí que el equilibrio no es permanente, pero existe. Que la luz no siempre es intensa: a veces es apenas suficiente. Y que vivir no es estar bien todo el tiempo, sino aprender a atravesar lo que duele sin perderse por completo.
¿Por qué una carta así es importante hoy?
Cada 13 de enero, el mundo se detiene, aunque sea un instante, para hablar del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. No como un recordatorio médico, sino como un llamado humano. Porque en tiempos donde la imagen lo es todo, donde la estabilidad emocional parece una exigencia y no un proceso, hablar de salud mental es urgente.
Esta fecha existe para recordarnos que no todo sufrimiento es visible, que no todo silencio es vacío, y que pedir ayuda no es rendirse: es sostenerse.
Si llegaste hasta aquí y sentiste algo, un nudo, una pausa, un espejo, quizá esta carta también era para ti.No estás roto. No llegaste tarde. A veces, simplemente, estás aprendiendo a volver, a habitar tu propio ser con confianza.

Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital...


