Razones definitivas para ver El caballero de los Siete Reinos y no compararlo con Juego de Tronos

HBO Max estrena una precuela luminosa, íntima y deliberadamente distinta al universo que convirtió a Westeros en un fenómeno global

El caballero de los siete reinos razones para ver la serie / instagram

Desde el primer segundo, El caballero de los Siete Reinos deja algo claro: no quiere ser Juego de tronos, ni lo necesita. La nueva serie de HBO Max, que se estrena el 19 de enero, apuesta por una narrativa más íntima, un tono visual renovado y una identidad propia que se percibe incluso antes de que aparezca el primer diálogo.

Basada en Los cuentos de Dunk y Egg, una obra breve pero fundamental de George R. R. Martin, la serie se presenta como la segunda precuela de Juego de tronos, aunque su ambición no es expandir la épica, sino refinarla.

A diferencia de La casa del dragón, que optó por replicar el ADN estético y sonoro de la serie original, El caballero de los Siete Reinos toma una decisión radical: desmarcarse desde el arranque.

No hay mapa animado.No suena la icónica música que todos reconocen.No hay una sensación de déjà vu.

En su lugar, los episodios abren con una secuencia sobria, en la que los créditos aparecen en tipografía medieval, casi como si se tratara de un manuscrito antiguo. Un gesto sencillo, pero poderoso, que comunica una idea clara: esta historia camina por otro sendero.

Adiós a la oscuridad: una nueva luz para Westeros

Uno de los cambios más evidentes está en la fotografía. Mientras Juego de tronos y, más aún, La casa del dragón, apostaron por una estética de tonos apagados, contrastes mínimos y penumbra constante, esta nueva serie introduce color, aire y luz.

El resultado es un Westeros más vivo, menos opresivo, donde los paisajes respiran y los personajes no se pierden entre sombras. No se trata de suavizar el universo creado por Martin, sino de mirarlo desde otro ángulo, uno más humano y cercano.

Una historia pequeña dentro de un mundo enorme

Lejos de las intrigas palaciegas, las guerras dinásticas y los dragones, El caballero de los Siete Reinos se centra en la aventura, la camaradería y el viaje.

La relación entre Dunk, un caballero errante sin linaje, y Egg, un joven escudero con secretos, sostiene el corazón de la serie. Es una narrativa más contenida, casi artesanal, que recuerda que Westeros no solo se construyó con reyes y traiciones, sino también con caminos polvorientos y promesas a medio cumplir.

Otro punto clave en esta ruptura creativa es el equipo detrás de cámaras. No hay directores en común con las series anteriores y la banda sonora no está firmada por Ramin Djawadi, el compositor que definió musicalmente a Juego de tronos.

Lejos de ser una carencia, esta ausencia se convierte en virtud: la serie encuentra su propio ritmo, su propia cadencia emocional, sin apoyarse en la nostalgia como muleta.

Viviana Hernández Bran

Licenciada en Comunicación y Periodismo por la...