El himno de los 90´s imposible de cantar en el que se inspiraron para hacer Golden de Las Guerreras del K-Pop
La canción que suena a triunfo, nació como un riesgo vocal y hoy apunta al Óscar mientras reescribe las reglas del pop global

Rumi las guerreras del kpop / internet
Hay canciones que nacen con vocación de victoria y otras que, sin quererlo, se convierten en leyenda por lo que exigen a quien las interpreta. Golden, el tema que ha impulsado a las guerreras del kpop al centro de la conversación global, pertenece a la segunda categoría: una pieza diseñada para emocionar, no necesariamente para sobrevivir a un escenario.
Su recorrido ha sido todo menos recto. Antes de conquistar listas de reproducción y de perfilarse como una de las favoritas en la carrera al Óscar a Mejor Canción Original, el tema pasó por un largo proceso de ensayo y error. La propia directora del proyecto ha contado que la canción mutó una y otra vez hasta encontrar su forma definitiva, como si buscara un equilibrio imposible entre épica y vértigo.
EJAE y el equipo creativo miraron hacia figuras que convirtieron el triunfo personal en un manifiesto musical, empezando por The Notorious B.I.G., cuyo clásico Juicy marcó el tono narrativo de la canción: la historia de quien asciende desde abajo hasta ocupar el centro del escenario. A esa influencia se suman referentes más contemporáneos como Drake, Kanye West, Lil Wayne y Eminem, artistas que han sabido transformar la ambición y el éxito en himnos generacionales. Golden recoge esa herencia y la traduce al lenguaje de las guerreras del kpop, combinando la épica del rap occidental con la precisión vocal y el dramatismo propio del pop coreano.
Musicalmente, esta canción es una escalada sin descanso. Arranca en registros bajos, casi contenidos, y avanza como una marea que no deja espacio para respirar hasta alcanzar notas que rozan lo inhumano. La estructura empuja a la voz principal, Rumi, el personaje que encarna el ascenso del grupo, a caminar siempre al borde del abismo. No hay pausas generosas ni relevos estratégicos: la canción exige entrega total.
Por eso, cuando el éxito de la película de Netflix convirtió la canción en un fenómeno, hubo que repensarla. Se ajustaron tonalidades, se incorporaron apoyos grabados y se redistribuyó el esfuerzo vocal para evitar que el himno terminara cobrando su precio en forma de agotamiento extremo. No fue una renuncia, sino una adaptación necesaria para que la música siguiera viva.
Hoy, Golden no solo se escucha: se comenta, se analiza y se discute. Es el ejemplo perfecto de cómo las guerreras del kpop han sabido tomar referencias del pasado y convertirlas en un reto contemporáneo, uno que celebra la ambición sin ocultar el sacrificio. Y quizá ahí resida su verdadera fuerza: en recordarnos que, a veces, las canciones más grandes son también las más difíciles de sostener.

Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital...


