Por esta razón se acaba el deseo de golpe por tu pareja: ¿qué hay detrás del “the ick”?
La repulsión súbita hacia la pareja no es una moda de redes, sino una señal del cuerpo ante la intimidad emocional

El asco a la pareja / PixelsEffect
Un día todo fluye y al siguiente algo se quiebra. Un gesto mínimo, una frase fuera de lugar o una costumbre irrelevante bastan para que la atracción se transforme en rechazo. A ese cambio brusco se le llama the ick, un término que se ha vuelto habitual en conversaciones sobre relaciones de pareja, aunque la experiencia exista desde mucho antes de tener nombre.
Lejos de ser un simple capricho o una exageración viral, esta repulsión repentina suele manifestarse como una incomodidad física difícil de ignorar: tensión, desgana, incluso asco. El deseo se cae sin previo aviso y, una vez que ocurre, no siempre regresa con facilidad.

the ick, la repulsión por tu pareja / Sutthichai Supapornpasupad

the ick, la repulsión por tu pareja / Sutthichai Supapornpasupad
El cuerpo reacciona antes que la mente
Desde la psicología y la medicina psicosomática, este fenómeno se entiende como una respuesta automática del sistema nervioso ante la cercanía emocional. Cuando un vínculo empieza a volverse significativo, el cuerpo puede interpretar esa intimidad como una amenaza y activar mecanismos de defensa.
No se trata de una decisión consciente. Es una forma de protección que aparece sin pedir permiso: desconexión, rechazo o pérdida repentina del interés. En muchos casos, estas reacciones están relacionadas con experiencias pasadas, heridas emocionales o vínculos previos que dejaron huella.
Las redes lo nombraron, pero también lo simplificaron
Las redes sociales han convertido el the ick en un fenómeno compartido. Videos, listas y anécdotas circulan a diario con ejemplos que van de lo gracioso a lo desconcertante. Esa visibilidad ha tenido un efecto positivo: muchas personas han dejado de sentirse raras o culpables por experimentar algo similar.
Sin embargo, el riesgo está en quedarse solo en la superficie. Cuando el rechazo se reduce a un chiste o a una lista de manías intolerables, se pierde la oportunidad de preguntarse qué está ocurriendo de fondo y qué mensaje intenta enviar el cuerpo.
Intolerancia al malestar y vínculos frágiles
Algunos especialistas apuntan a un rasgo muy contemporáneo: la baja tolerancia al malestar. En una cultura que persigue relaciones estéticas, fluidas y sin conflicto, cualquier incomodidad se vive como una señal de alarma inmediata.
Pero ninguna relación está libre de gestos molestos, hábitos cuestionables o momentos incómodos. La diferencia está en cuánto somos capaces de convivir con lo que no nos gusta del otro sin huir a la primera señal de incomodidad.
¿Asco momentáneo o señal de algo más profundo?
Sentir repulsión hacia la pareja no implica necesariamente que el amor se haya terminado. Puede ser una reacción puntual, un desajuste sexual, una emoción no resuelta o el reflejo de un conflicto previo que no se ha hablado.
La clave no está en reprimirse ni en juzgarse, sino en escuchar. Nombrar lo que ocurre, entender su origen y, si es necesario, buscar ayuda profesional puede abrir caminos distintos: desde recuperar la conexión hasta tomar la decisión de cerrar una etapa.
Neurociencia y señales silenciosas
Desde la neurociencia, el cuerpo suele ser el primero en advertir que algo ya no encaja. Alteraciones del sueño, cansancio persistente, irritabilidad o rechazo físico son mensajes que aparecen antes de que la mente logre formular una explicación clara.
No es dramatismo ni exageración. Son mecanismos biológicos diseñados para protegernos. El cuerpo se cierra cuando percibe que una relación dejó de ser segura, coherente o nutritiva, incluso si racionalmente intentamos sostenerla.
Con información de El País.

Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital...


