Alexandria Zahra Jones, hija de David Bowie, revela su batalla con adicciones y salud mental

La hija de David Bowie e Iman compartió un testimonio íntimo sobre trastornos alimenticios, autolesiones y tratamientos psiquiátricos

Alexandria Zahra Jones / internet

Durante años, su apellido habló por ella. Hoy, Alexandria Zahra Jones decidió hacerlo en primera persona. A diez años de la muerte de David Bowie, la joven artista publicó un video en el que expone los capítulos más frágiles de su historia: adicciones, bulimia, autolesiones y un largo recorrido por tratamientos psiquiátricos.

No se trata de una confesión impulsiva, sino de una reconstrucción consciente. Una narrativa que desmonta la idea de que crecer bajo el techo de dos celebridades garantiza estabilidad emocional.

Crecer bajo el mito

Hija también de la supermodelo Iman, la creadora visual explica que desde niña cargó con una etiqueta difícil de esquivar: “la hija de”. Esa identidad heredada, dice, la precedía en cada espacio. Antes de ser conocida por su música o su obra plástica, ya era una proyección pública.

Aunque reconoce una infancia afectuosa y oportunidades excepcionales, la presión externa fue sembrando dudas internas. A los 10 años comenzó terapia; poco después aparecieron las autolesiones. La comparación constante con el éxito de sus padres se transformó en una narrativa de insuficiencia personal.

Adolescencia: ansiedad, bulimia y evasión

La ansiedad irrumpió a los 12. Con ella, la bulimia. El malestar no encontraba palabras, pero sí síntomas. En su testimonio, la joven describe una sensación persistente de no estar a la altura de un estándar invisible.

El diagnóstico de cáncer del músico británico intensificó ese estado emocional. Con apenas 14 años, buscó anestesia en el alcohol y las drogas. Mientras otros adolescentes experimentaban, ella, según admite, escapaba de sí misma.

La espiral derivó en decisiones familiares difíciles. Fue internada primero durante tres meses y luego más de un año en centros especializados. Habla de rutinas rígidas, vigilancia constante y un proceso terapéutico que califica de duro y despersonalizante.

El duelo que no pudo cerrar

Mientras enfrentaba su rehabilitación, la salud del intérprete de Blackstar empeoraba.

No estuvo presente en sus últimos días. La despedida ocurrió por teléfono, dos jornadas antes del fallecimiento. Ese vacío, confiesa, aún la acompaña.

Reconstrucción e identidad propia

A los 16 regresó a casa con una pregunta central: ¿quién era más allá del apellido? El proceso incluyó nuevas terapias y una búsqueda creativa que hoy se refleja en su faceta como pintora y compositora.

A sus 25 años, insiste en que su historia no es únicamente la de una heredera marcada por la fama, sino la de alguien que atravesó trastornos alimenticios, adicciones y profundos conflictos de salud mental, y que logró resignificarlos.

Su mensaje desarma una fantasía recurrente: el privilegio no es sinónimo de equilibrio emocional. Bajo los reflectores también existen sombras. Al compartir su experiencia, Alexandria Zahra Jones no solo revisita su pasado; abre una conversación necesaria sobre la presión social, el duelo y la complejidad de crecer en un entorno extraordinario que, a veces, puede resultar abrumador.

Viviana Hernández Bran

Licenciada en Comunicación y Periodismo por la...