Eiza González, la dismorfia corporal y su testimonio sobre presión social y estándares de belleza
La actriz mexicana habla de salud mental, expectativas irreales y amor propio tras años de lucha con la dismorfia corporal

Dismorfia corporal, Eiza Gonzalez / John Nacion
Hablar de dismorfia corporal en la industria del entretenimiento no es sencillo. Menos aún cuando la conversación exige mirar hacia dentro. Eso fue lo que hizo Eiza González, quien compartió un testimonio íntimo sobre cómo las expectativas irreales de la sociedad moldearon durante años su relación con el espejo.
Con una carrera internacional que incluye títulos como The Ministry of Ungentlemanly Warfare, Ash y Descuida, yo te cuido, la intérprete ha construido una trayectoria sólida en Hollywood. Sin embargo, detrás de las alfombras rojas y los estrenos, libraba una batalla silenciosa marcada por la presión de los estándares de belleza femeninos.

LOS ANGELES, CALIFORNIA - DECEMBER 06: Eiza Gonzalez attends a basketball game between the Los Angeles Clippers and the Denver Nuggets at Crypto.com Arena on December 06, 2023 in Los Angeles, California. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Allen Berezovsky/Getty Images) / Allen Berezovsky

LOS ANGELES, CALIFORNIA - DECEMBER 06: Eiza Gonzalez attends a basketball game between the Los Angeles Clippers and the Denver Nuggets at Crypto.com Arena on December 06, 2023 in Los Angeles, California. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Allen Berezovsky/Getty Images) / Allen Berezovsky
Cuando la mirada externa se vuelve juicio interno
La artista contó a la revista Glamour que su vínculo con su cuerpo comenzó a fracturarse en la adolescencia, tras la muerte repentina de su padre. La depresión se manifestó en episodios de alimentación compulsiva, mientras el duelo permanecía sin procesar. Poco después, con apenas 15 años, llegó la exposición pública.
Cada fotografía era analizada. Cada cambio físico, comentado. La actriz confesó que comenzó a pesarse constantemente y a preguntarse si bajar más kilos la haría más querida o, al menos, más aceptada. Esa espiral dio paso a una profunda obsesión con la imagen corporal.
La industria de la belleza y la promesa de perfección
El entorno mediático repite mensajes de autoaceptación mientras impulsa productos y narrativas que sugieren que siempre hay algo que corregir. Es un ciclo silencioso que alimenta la sensación de insuficiencia permanente.
La protagonista de Lola Érase Una Vez reconoció que, en su momento, creyó que adaptarse a lo que otros querían era sinónimo de fortaleza. Con el tiempo entendió que ceder ante el ruido solo la alejaba de sí misma.
La reflexión fue clara: la energía que se invierte en encogerse para encajar puede transformarse en fuerza para construir la identidad que realmente se desea.
Hoy, ya en la adultez, la intérprete asegura que sus prioridades han cambiado. El cuerpo dejó de ser un objeto de juicio para convertirse en un aliado que merece cuidado, respeto y gratitud.
El proceso, subraya, no ha sido lineal ni sencillo. Romper patrones arraigados implica recaídas, cuestionamientos y aprendizaje constante. Pero también abre la puerta a una forma distinta de entender el amor propio: no como una meta estética, sino como una decisión cotidiana.
Su mensaje final resonó con quienes atraviesan una crisis similar: elegirse a uno mismo y honrar el cuerpo por razones genuinas tiene más peso que intentar agradar a los demás. La perfección, sugiere, es una promesa vacía; el bienestar, en cambio, es un camino complejo pero posible.

Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital...


