Einstein, el loro africano que razonaba como humano murió al perder la batalla contra el cáncer, ¿cuántos años tenía?
La muerte del loro gris africano del Zoo Knoxville, reabrió el debate sobre la inteligencia animal, la cognición en aves y la conservación de especies en peligro

einstein loro africano / internet
Hay despedidas que no solo conmueven: también obligan a replantear certezas. La muerte de Einstein, el loro gris africano del Zoo Knoxville, ocurrida el 12 de febrero de 2026, cerró un capítulo singular en la historia de la ciencia cognitiva animal.
Tenía 38 años. Y no era un ave cualquiera.
Durante más de tres décadas, esta embajadora de su especie demostró que la inteligencia no es patrimonio exclusivo de los humanos. Su caso ayudó a redefinir la forma en que entendemos la mente de otras especies y puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hemos subestimado al reino animal?
Más que imitación: procesamiento y comprensión
Nacido en California en 1987 y trasladada al zoológico en 1992, el loro se convirtió en una celebridad científica. Durante años se habló de un vocabulario superior a 200 palabras. La institución confirmó que utilizaba con regularidad alrededor de 100 términos y era capaz de reproducir más de 300 sonidos distintos.
Sin embargo, lo relevante no era la cifra.
En presentaciones públicas respondía a estímulos concretos, diferenciaba tonos, asociaba conceptos y reaccionaba según el contexto. No repetía al azar. Procesaba. Ese matiz, pequeño en apariencia, transformó la discusión sobre la cognición en aves.
El caso recordó investigaciones previas sobre esta especie, considerada entre las más brillantes del mundo animal. Estudios científicos han demostrado que el loro gris africano (Psittacus erithacus) puede comprender nociones de número, color, tamaño y forma, habilidades que durante mucho tiempo se atribuyeron exclusivamente a primates.
El diagnóstico que silenció su voz y sus últimas palabras
En mayo de 2023, sus cuidadores detectaron una alteración en su vocalización. Tras evaluaciones veterinarias, apareció el diagnóstico: una masa en la siringe, el órgano vocal de las aves. Era cáncer.
A pesar de la enfermedad, mantuvo calidad de vida bajo supervisión constante durante casi tres años. A inicios de febrero de 2026, el tumor avanzó hasta volverse inoperable. El equipo optó por priorizar su bienestar y acompañarla en un final tranquilo.
Su partida no solo apagó una voz reconocible. También dejó una herencia científica tangible.

Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital...


