¿Por qué se les regalan flores amarillas a las mujeres al entrar la primavera?

Regalar flores amarillas el 21 de marzo se volvió tendencia, ¿ya conoces el origen romántico de este regalo?

¿Por qué se regalan flores amarillas al entrar la primavera? / Penpak Ngamsathain

Cada inicio de primavera, las redes sociales se llenan de un mismo símbolo: ramos de flores amarillas que aparecen en manos de mujeres sonrientes. Lo que parece un simple detalle estético es, en realidad, un gesto cargado de intención, nostalgia y cultura pop. Pero, ¿de dónde surge esta tradición y por qué cada vez más personas buscan sumarse a ella?

Lejos de ser una costumbre ancestral, el fenómeno de regalar flores amarillas en primavera tiene un origen mucho más reciente, vinculado a la influencia de la televisión y al poder de las plataformas digitales para resignificar los gestos cotidianos.

Flores amarillas / Kseniya Ovchinnikova

¿Cuál es el origen de regalar flores amarillas?

La popularidad de este gesto se remonta a la telenovela juvenil Floricienta, un fenómeno latinoamericano de principios de los 2000 que dejó huella en toda una generación. En la historia, el acto de recibir flores amarillas simboliza la llegada de un amor esperado, casi como una promesa cumplida.

La canción principal, interpretada por Florencia Bertotti, reforzó esta idea al convertir el ramo amarillo en un emblema de ilusión romántica. Con el paso del tiempo, ese símbolo trascendió la pantalla y encontró una nueva vida en redes sociales, donde usuarios comenzaron a replicarlo cada 21 de marzo, fecha que marca el inicio de la primavera en varios países.

Así, lo que comenzó como un elemento narrativo terminó por consolidarse como una tradición digital que mezcla nostalgia, estética y emoción.

Más que un regalo: el valor simbólico de las flores amarillas

Regalar flores amarillas no es solo seguir una tendencia. Para muchas personas, representa un acto de atención, cuidado y conexión emocional. El color amarillo, asociado con la alegría, la energía y la esperanza, refuerza el mensaje: no se trata únicamente de romance, sino de celebrar la vida, los vínculos y los nuevos comienzos.

En este contexto, que los hombres, parejas, amigos o familiares, reconozcan y participen en este gesto tiene un significado especial. No implica una obligación, sino una forma de mostrar interés por aquello que emociona a la otra persona. Es, en esencia, un lenguaje simbólico que habla de empatía.

Porque entender estos códigos, aunque surjan de lo digital, también es una manera de construir relaciones más atentas y presentes.

Viviana Hernández Bran

Licenciada en Comunicación y Periodismo por la...