Tu energía se vería afectada de esta manera si eres de los que va a recibir el Equinoccio de Primavera a zonas arqueológicas
Este es el origen de la creencia sobre el Equinoccio de Primavera y el mito de que pueden “robar tu energía” en sitios arqueológicos

Recibir equinoccio de primavera / sunara
Cada año, con la llegada del equinoccio de primavera, miles de personas visten de blanco y visitan zonas arqueológicas con un mismo propósito: “cargarse de energía”. Brazos extendidos hacia el cielo, ojos cerrados y una especie de ritual colectivo que mezcla espiritualidad, turismo y tradición contemporánea.
Sin embargo, junto a esta práctica también circula otra versión, menos popular pero igual de persistente: la idea de que asistir a estos lugares puede provocar lo contrario, es decir, una pérdida energética. ¿De dónde viene esta teoría y qué tan cierto es?

equinoccio de primavera / Franz Marc Frei

equinoccio de primavera / Franz Marc Frei
Entre lo ancestral y lo reinterpretado: el verdadero origen de la práctica
Para entender el fenómeno, hay que mirar hacia atrás, pero no demasiado. Aunque suele asociarse con culturas prehispánicas, la costumbre de “recibir energía” durante el Equinoccio de Primavera no tiene un respaldo histórico directo en los rituales originales de civilizaciones como la cultura mexica o la cultura maya.

Equinoccio de primavera / Gerardo Huitrón

Equinoccio de primavera / Gerardo Huitrón
Si bien estos pueblos tenían un profundo conocimiento astronómico y otorgaban gran importancia a los ciclos solares, no existen registros claros de prácticas masivas como las que hoy se realizan en sitios como Teotihuacán o Chichén Itzá con fines energéticos personales.
La idea actual surge, en gran medida, de reinterpretaciones modernas influenciadas por corrientes new age, turismo espiritual y una necesidad contemporánea de reconectar con lo simbólico.
¿Quién “roba la energía”? El nacimiento de un mito moderno
La creencia de que alguien puede “quitarte energía” en estos espacios no proviene de la arqueología ni de la historia, sino de narrativas más recientes vinculadas a conceptos de energía espiritual.
Según estas teorías, en eventos masivos donde muchas personas buscan lo mismo, bienestar, renovación, equilibrio, se genera una especie de intercambio invisible. Bajo esta lógica, algunos individuos podrían absorber más de lo que aportan, es decir, si alguien va con una energía de baja vibración y con muchos problemas, en teoría las personas que se sientan “bien”, estarían recibiendo cargas innecesaras y visceversa.
No obstante, desde una perspectiva científica, no existe evidencia que respalde la existencia de un flujo energético medible en estos términos. Lo que sí es real es el componente psicológico: en entornos cargados de simbolismo, las emociones se intensifican y pueden generar sensaciones físicas que cada persona interpreta de forma distinta.
En otras palabras, la experiencia es más interna que externa.
El verdadero riesgo: entre la desinformación y el desgaste del patrimonio
Más allá del debate energético, especialistas en patrimonio han señalado otro punto clave: la masificación durante el Equinoccio de Primavera en zonas arqueológicas puede tener consecuencias físicas sobre los sitios.
El aumento de visitantes implica desgaste, basura y, en algunos casos, prácticas que no respetan las normas de conservación. Lugares diseñados hace siglos no siempre están preparados para recibir multitudes modernas.
Por ello, instituciones culturales suelen hacer llamados a disfrutar estos espacios desde el respeto y la información, más allá de creencias sin sustento comprobado.
Al final, la idea de “recibir” o “perder” energía en el equinoccio de primavera dice más sobre las necesidades actuales que sobre el pasado. En un mundo acelerado, estos rituales ofrecen una pausa, un momento para detenerse y mirar hacia adentro.
Y quizá ahí esté la clave: no en lo que el lugar te da o te quita, sino en lo que tú decides sentir cuando estás ahí.

Viviana Hernández Bran
Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital...


