El astronauta que perdió el habla en el espacio: misterio y secuelas ocultas de la exploración espacial

Un episodio inquietante revivió las dudas sobre los efectos del cosmos en el cuerpo humano

Mike Fincke perdió el habla estando en el espacio / NASA

El 7 de enero de 2026, mientras cenaba con sus compañeros en la Estación Espacial Internacional (ISS), el veterano astronauta Mike Fincke quedó súbitamente en silencio. No hubo dolor, ni señales previas: simplemente perdió la capacidad de hablar. Sus seis compañeros reaccionaron de inmediato, activando protocolos médicos y contactando a especialistas en la Tierra.

El episodio duró unos 20 minutos, pero fue suficiente para cancelar una caminata espacial y precipitar la primera evacuación médica en los 25 años de historia de la ISS.

El 15 de enero, Fincke y tres colegas regresaron a la Tierra en una cápsula SpaceX Crew Dragon, aterrizando en el Pacífico frente a California. Desde entonces, los médicos han descartado un infarto o asfixia, pero no logran explicar qué provocó la pérdida del habla.

El cuerpo frente al cosmos

La experiencia de Fincke se suma a una lista inquietante de efectos secundarios que han sufrido otros astronautas como Heidemarie Stefanyshyn-Piper, quien al ofrecer una conferencia de prensa para narrar lo que había vivido al estar en el espacio exterior, perdió el habla y el equilibrio al punto del desmayo.

Otras reacciones físicas que han mostrado los astronautas al regresar a la Tierra son:

  • Cambios en la visión por la presión intracraneal.
  • Alteraciones en el sueño debido a la ausencia de ciclos naturales de luz.
  • Pérdida de masa muscular y ósea por la falta de gravedad.

El caso de Fincke, sin embargo, es distinto: un síntoma neurológico súbito que podría estar vinculado a la exposición prolongada a la microgravedad o a la radiación cósmica acumulada en sus más de 549 días de experiencia espacial.

El misterio médico de Fincke plantea preguntas urgentes: ¿qué otros efectos desconocidos puede tener el espacio en el cuerpo humano? Con misiones proyectadas hacia Marte y estancias cada vez más largas en órbita, la NASA ya revisa protocolos y analiza historiales médicos de otros astronautas para detectar patrones.

La pérdida del habla en pleno espacio no solo es un episodio aislado: es un recordatorio de que la exploración espacial sigue siendo un territorio lleno de incógnitas, donde cada misión puede revelar nuevas fragilidades humanas.

Viviana Hernández Bran

Licenciada en Comunicación y Periodismo por la...