Impresiones “de “El Día de la Revelación": la película de Steven Spielberg que promete respuestas sobre los extraterrestres, pero deja más preguntas que certezas
La nueva apuesta de Spielberg sobre el fenómeno OVNI y el contacto extraterrestre genera expectativas desde el primer minuto, aunque su ritmo pausado y un final abierto podrían dividir a los espectadores

Impresiones de la película El Día de la Revelación / internet
Hay películas que llegan a las salas de cine envueltas en una enorme conversación pública incluso antes de estrenarse. Eso ocurrió con "El Día de la Revelación", la más reciente producción de Steven Spielberg, una cinta que despertó el interés de millones de espectadores gracias a una premisa irresistible: la posibilidad de que la humanidad esté más cerca que nunca de conocer la verdad sobre los extraterrestres.
La expectativa alrededor de la película era evidente desde antes de que comenzara la función. Conseguir buenos lugares en las salas parecía una misión complicada. Tras varios intentos fallidos durante los primeros días de exhibición, finalmente llegó el momento de verla en una sala de formato Max, una de esas gigantescas experiencias cinematográficas que reúnen a cientos de personas frente a la pantalla.
Mientras los minutos previos transcurrían entre comerciales y avances de otras producciones, se hacía cada vez más evidente que no se trataba de un estreno cualquiera. La expectativa colectiva se sentía en el ambiente. Y quizá por eso mismo, las expectativas personales también eran altas.
Para quienes han seguido durante años los temas relacionados con OVNIS, vida extraterrestre, teorías sobre contactos con otras civilizaciones y los múltiples procesos de desclasificación de documentos alrededor del mundo, la propuesta de Spielberg parecía especialmente atractiva. La idea de una gran revelación no resulta tan lejana para quienes observan estos fenómenos con interés.
Una historia que tardó demasiado en despegar
Desde sus primeros minutos, la cinta deja claro cuál sería su prioridad narrativa. Más que construir una historia centrada en el fenómeno extraterrestre, Spielberg apuesta por desarrollar la vida emocional de sus protagonistas.
La película dedica una gran cantidad de tiempo a explicar quiénes son los personajes, cómo se relacionan entre sí y, sobre todo, cuál es el origen de ciertas capacidades que les permiten establecer una conexión especial con inteligencias desconocidas.
El problema es que ese desarrollo se extiende durante buena parte del metraje.
La historia avanza con una lentitud que por momentos resulta excesiva. Hay secuencias que parecen girar sobre una misma idea durante demasiado tiempo, retrasando constantemente el momento en que la trama finalmente revela hacia dónde se dirige.
Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia, el guion plantea que este proceso de "despertar" habría comenzado desde la infancia de algunos protagonistas. Sin embargo, la película da múltiples rodeos antes de llegar a explicarlo de manera clara, provocando que gran parte de la primera mitad se perciba más como una preparación interminable que como una historia en movimiento.
Incluso hubo espectadores dentro de la sala que comenzaron a perder la atención. En mi caso, no fue difícil notar que el ritmo narrativo estaba poniendo a prueba la paciencia del público. Mi novio, sin exagerar, terminó quedándose dormido durante una parte de la función.
Cuando la revelación finalmente comienza
Lo curioso es que la película mejora considerablemente cuando se acerca a su tramo final.
Aproximadamente durante el último cuarto de la historia, el relato encuentra por fin el ritmo que parecía prometer desde los avances promocionales. Es ahí donde comienzan a cobrar sentido las conexiones entre los personajes y el papel que desempeñan dentro de una serie de acontecimientos globales relacionados con la desclasificación de archivos, los secretos gubernamentales y la posibilidad de un contacto con otras formas de inteligencia.
También se comprende por qué determinados personajes fueron elegidos para participar en este proceso de revelación y cuál es el propósito de las habilidades que desarrollaron a lo largo de sus vidas.
Paradójicamente, cuando la historia finalmente encuentra velocidad y logra despertar el entusiasmo del espectador, el desenlace aparece demasiado pronto.
Un final abierto que deja sensación de vacío
Uno de los mayores problemas de esta película es precisamente su conclusión.
Después de una construcción que exige paciencia durante buena parte de la película, el cierre parece quedarse a medio camino. La sensación predominante no es la de haber presenciado una revelación, sino la de haber asistido únicamente a la preparación de algo mucho más grande.
Las imágenes que aparecían en los avances promocionales y que prometían momentos visualmente impactantes tampoco alcanzan el nivel de asombro que sugerían los tráilers. Lo que en la campaña publicitaria parecía monumental, dentro de la película resulta mucho más contenido.
Y cuando finalmente parece que llegará la gran respuesta, esa frase definitiva o ese mensaje capaz de justificar toda la espera, la historia simplemente se detiene.
La sensación es inevitable: algo quedó incompleto.
Sin embargo, esa decisión podría haber sido completamente intencional. Todo apunta a que Spielberg y su equipo dejaron múltiples puertas abiertas para una posible secuela. De ser así, el verdadero mensaje que la película promete revelar podría estar reservado para una segunda entrega.



