Esta película de terror la está promocionando “Cositas” y promete dejarte en shock

Esta cinta conquistó Cannes con su mezcla de horror, deseo y cultura pop

¿Qué hace Cositas en una película de terror? / internet

Hay recuerdos que caben perfectamente en una caja de manualidades.

Unas tijeras de punta “chatita”, hojas de colores, pegamento, algún personaje recortado con más entusiasmo que precisión y la sensación de que cualquier objeto podía convertirse en el comienzo de una historia.

Para toda una generación, Cositas fue precisamente eso: una puerta de entrada a un mundo en el que crear era también jugar.

Ahora esa memoria se encuentra con un territorio bastante menos inocente.

Bosques, cabañas, un lago y un campamento de verano son los ingredientes de Campamento Miasma, el universo ficticio alrededor del cual gira la nueva película de Jane Schoenbrun, Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma.

Y sí: hay tijeras de por medio.

¿De qué va Campamento Miasma?

La idea de Campamento Miasma nace dentro de la propia película.

La historia sigue a Kris, una joven directora de cine interpretada por Hannah Einbinder, que recibe la misión de recuperar una vieja franquicia slasher que lleva años acumulando secuelas poco memorables.

El proyecto parece, en principio, una operación de nostalgia cinematográfica: tomar una saga de terror que alguna vez fue popular y devolverla a las pantallas.

Pero Kris descubre que el pasado de Campamento Miasma está lejos de ser un simple catálogo de películas antiguas.

En su investigación conoce a Billy, la protagonista de la primera entrega, interpretada por Gillian Anderson, una mujer que ahora vive recluida en el mismo campamento donde se rodaron aquellas películas.

A partir de ese encuentro, las fronteras entre la cinta que Kris quiere hacer, las historias que recuerda y la realidad comienzan a hacerse cada vez más difíciles de distinguir.

Es uno de los juegos que propone Schoenbrun: una película sobre alguien que intenta reconstruir una película que ya existía dentro de esa misma película.

El resultado es una especie de caja de espejos cinematográfica en la que el terror funciona como punto de partida para hablar también de identidad, deseo, memoria y de la manera en que las historias que consumimos durante la adolescencia pueden quedarse a vivir dentro de nosotros.

Y ahí es donde el campamento deja de ser simplemente un lugar donde ocurren cosas aterradoras.

Se convierte en un escenario donde el pasado regresa para ser contado de otra manera.

Recuerda que esta película la podrás ver en los cines a partir del 13 de agosto, así que ponte atento para alcanzar entradas.

¿Y cuál es el papel de Cositas en esta película?

Es aquí donde entra Cositas.

La invitación recupera uno de los elementos más reconocibles de su universo: las manualidades como una forma de transformar materiales cotidianos en algo nuevo.

En lugar de limitarse a mirar el campamento desde la distancia, la propuesta invita a imaginar cómo sería entrar en ese mundo: caminar entre árboles, descubrir una cabaña, encontrarse frente a un lago y dejar que la creatividad haga el resto.

Hay algo curioso en ese encuentro.

Los campamentos de verano suelen estar asociados con la aventura, la amistad y las historias que se cuentan alrededor de una fogata. El cine de terror tomó ese mismo escenario y decidió añadirle monstruos, asesinos, secretos y oscuridad.

Para quienes crecieron con la televisión de Cositas, la referencia a las tijeras de punta “chatita” funciona además como una pequeña cápsula del tiempo.

Porque antes de que existieran filtros capaces de convertir cualquier fotografía en una ilustración, crear un personaje significaba recortar, pegar, dibujar y esperar que las manos hicieran lo que la imaginación ya había construido.

Ahora ese mismo impulso creativo puede trasladarse al universo de Campamento Miasma.