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Jenna Ortega reaparece y un cambio en su apariencia desata comparaciones con Ariana Grande

La actriz de Merlina volvió a aparecer públicamente y su aspecto generó comentarios en redes sociales sobre la delgadez en Hollywood y la presión estética que enfrentan las mujeres

Jenna Ortega preocupa a sus seguidores por su delgadez extrema / Brianna Bryson

Hollywood vuelve a tener una conversación que parecía imposible de cerrar: ¿hasta dónde llega la obsesión por la delgadez? Esta vez, el nombre que quedó en el centro del debate es el de Jenna Ortega, cuya reciente aparición pública provocó una oleada de comentarios en redes sociales.

La actriz, conocida mundialmente por interpretar a Merlina Addams en Merlina, participó en una entrevista para Esquire como parte de su segmento “How I Got Here”. El encuentro debía ser una mirada a su trayectoria, pero la conversación digital terminó concentrándose en su apariencia física.

Ortega siempre ha tenido una complexión delgada, pero algunos usuarios aseguraron percibir un cambio importante respecto a otras apariciones de la actriz. A partir de ahí comenzaron las comparaciones con Ariana Grande, otra de las estrellas que en los últimos meses ha sido objeto de comentarios similares sobre su cuerpo.

Más allá de determinar si una fotografía o un video permite saber algo sobre la salud de una persona, no lo permite, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta bastante más incómoda: ¿por qué seguimos examinando los cuerpos de las mujeres famosas como si fueran parte del espectáculo?

Jenna Ortega y Ariana Grande: cuando el cuerpo se convierte en noticia

Las comparaciones entre Jenna Ortega y Ariana Grande comenzaron a circular rápidamente entre usuarios de redes sociales. Algunos comentarios expresaron preocupación por la delgadez de ambas, mientras otros cuestionaron precisamente que sus cuerpos volvieran a convertirse en un tema de conversación pública.

Y aquí aparece una contradicción difícil de ignorar.

Por un lado, existe una preocupación legítima ante la normalización de estándares corporales cada vez más difíciles de alcanzar. Por otro, convertir la apariencia de una actriz o cantante en una especie de diagnóstico colectivo tampoco ayuda demasiado.

No sabemos qué ocurre detrás de la imagen de Jenna. No conocemos su alimentación, su estado de salud, sus circunstancias personales ni las razones de cualquier posible cambio físico. Por eso, afirmar que una persona tiene un problema de salud únicamente a partir de su aspecto sería irresponsable.

Lo que sí puede analizarse es el fenómeno cultural que se produce alrededor de estas imágenes.

Durante años, Hollywood vendió la delgadez como sinónimo de éxito, juventud y belleza. Hoy las redes sociales han añadido una capa más: cada aparición pública puede convertirse en una fotografía analizada al milímetro, con miles de personas opinando sobre el peso, el rostro, la ropa o las supuestas transformaciones de una celebridad.

Y las mujeres jóvenes están especialmente expuestas a esa mirada.