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¿Podría originarse un megaterremoto en México por la tensión acumulada en la Brecha de Guerrero?

La Brecha de Guerrero es una de las zonas sísmicas más estudiadas del país por la tensión acumulada entre placas tectónicas. Esto dicen los especialistas sobre la posibilidad de un gran terremoto

¿Podría generarse un megaterremoto en México? / Tramino

México vive con los terremotos como parte de su paisaje geológico. Los movimientos de tierra son frecuentes y, aunque la mayoría pasan inadvertidos para la población, algunos han dejado una huella imborrable en la memoria del país.

En ese escenario aparece una pregunta que suele regresar cada cierto tiempo, sobre todo cuando ya se acerca septiembre, o cuando constantemente nos enfrentamos a noticias de que han habido sismos en diferentes partes del planeta: ¿México está esperando un megaterremoto?

La respuesta de la ciencia necesita un matiz importante. Los especialistas reconocen que el territorio mexicano tiene zonas con potencial para producir sismos de gran magnitud, pero eso no significa que sea posible saber cuándo ocurrirá uno. No existe actualmente un método científico capaz de determinar con precisión el día, la hora o la magnitud de un terremoto antes de que suceda.

Una de las regiones que concentra especial atención es la Brecha de Guerrero, un segmento de la costa del Pacífico mexicano donde la actividad tectónica ha sido objeto de seguimiento durante décadas.

¿Qué ocurre en la Brecha de Guerrero?

La Brecha de Guerrero se localiza frente a la costa del estado de Guerrero, aproximadamente entre Papanoa y Acapulco, en una zona donde interactúan la placa de Cocos y la placa Norteamericana.

Su relevancia para los investigadores está relacionada con la historia sísmica de la región. Durante décadas, este segmento ha sido estudiado debido a la ausencia de un gran terremoto que libere completamente la tensión acumulada en determinadas partes de la zona de subducción.

Esto no significa, sin embargo, que exista un terremoto “guardado” esperando una fecha determinada. La expresión energía acumulada describe un fenómeno geológico que puede contribuir al potencial sísmico, pero no funciona como un reloj que permita anticipar cuándo ocurrirá una ruptura.

Por eso, aunque la Brecha de Guerrero es considerada una región de interés para la sismología mexicana, hablar de un megaterremoto inminente sería ir más allá de lo que la evidencia científica permite afirmar.

¿Podría haber un megaterremoto en México por la actividad en la Brecha de Guerrero? / Owen Franken

¿Qué tan fuerte podría ser un terremoto?

Una eventual ruptura de un segmento importante de esta zona podría producir un sismo de magnitud superior a 8, de acuerdo con escenarios que han sido estudiados por especialistas. Pero se trata de escenarios posibles, no de una predicción.

La magnitud de un terremoto tampoco permite determinar por sí sola el nivel de daños. La profundidad, la distancia respecto al epicentro, el tipo de suelo y las características de las construcciones son algunos de los factores que determinan cómo se sentirá un movimiento.

El Valle de México, por ejemplo, tiene condiciones geológicas particulares que pueden amplificar las ondas sísmicas en determinadas zonas. Esa característica explica por qué un terremoto cuyo epicentro se encuentre lejos de la capital puede sentirse con considerable intensidad.

La lección, por tanto, no es esperar una fecha marcada en el calendario, sino asumir que México es un país sísmico y prepararse para un movimiento de gran intensidad aunque no exista una alerta específica sobre su llegada.

La prevención sigue siendo la mejor herramienta

Ante la imposibilidad de predecir terremotos con exactitud, las autoridades de Protección Civil insisten en una estrategia mucho menos espectacular, pero mucho más útil: estar preparados.

En casa y en el trabajo conviene contar con un plan familiar de emergencia, identificar zonas seguras y establecer un punto de reunión. También es recomendable preparar una mochila de emergencia con agua, alimentos no perecederos, linterna, radio, botiquín, artículos de higiene y copias o respaldos de documentos importantes.

Otro paso fundamental es revisar periódicamente las condiciones estructurales de la vivienda y mantener en buen estado las instalaciones de gas, electricidad y agua.

Y quizá una de las medidas más sencillas sea también una de las más importantes: informarse únicamente mediante fuentes oficiales y evitar compartir mensajes alarmistas que anuncien supuestos terremotos con fecha y hora.