¿Qué significa ser una persona “hobosexual” y por qué deberías cuidarte de ellos?
Esta palabra no es una orientación sexual, sino una expresión coloquial que ha encontrado un nuevo impulso en las redes sociales

Tendencia: ¿Qué es ser hobosexual? / Jacob Wackerhausen
Hay relaciones que comienzan con una cena, otras con una conversación interminable y algunas, al menos según el lenguaje de internet, con una pregunta mucho menos romántica: ¿Y tú dónde vives?
De ahí parte uno de los términos que ha comenzado a aparecer con mayor frecuencia en redes sociales: hobosexual. La palabra se utiliza para señalar, casi siempre con un tono irónico, a una persona que entra en una relación de pareja no solamente por afecto o atracción, sino porque el vínculo le ofrece algo especialmente valioso: un lugar donde vivir, estabilidad económica o una vida más cómoda.
El concepto resulta llamativo porque convierte algo tan poco romántico como pagar la renta en parte de la conversación amorosa. Y quizá ahí está buena parte de su éxito en internet: basta con imaginar a alguien que llega con una mochila, se queda “unos días”, deja un cepillo de dientes en el baño y, cuando uno se da cuenta, ya tiene medio clóset instalado en casa ajena.
¿Qué significa hobosexual?
La palabra nace de la combinación de “hobo”, un término inglés asociado históricamente con personas que viajaban o vivían en condiciones de precariedad y, en determinados contextos, con personas sin hogar, y “sexual”. El juego de palabras explica su apariencia, pero no significa que exista una nueva orientación sexual llamada hobosexualidad.
En su uso contemporáneo, “hobosexual” describe a una persona que busca o mantiene una relación sentimental principalmente para conseguir vivienda, apoyo económico o estabilidad material. La palabra se utiliza de manera informal y puede aparecer tanto para hablar de alguien que se muda rápidamente con su pareja como de quien permanece en una relación porque abandonar esa casa significaría volver a enfrentar problemas económicos o habitacionales.
Cuando la pareja se convierte en techo
En internet, “hobosexual” suele emplearse para describir situaciones en las que una persona parece acelerar la relación cuando descubre que su pareja tiene casa, ingresos estables o una situación económica más cómoda.
La mudanza puede llegar demasiado pronto. Las promesas de futuro también. De pronto, aquella persona que apenas llevaba unas semanas saliendo contigo ya está hablando de compartir gastos, dejar algunas cosas en tu casa o convertir una visita de fin de semana en una residencia permanente.
Por eso, llamar “vividor” a alguien puede resultar demasiado sencillo para explicar todas las situaciones que caben dentro del término. Una persona puede enamorarse y, al mismo tiempo, sentirse atraída por la seguridad que encuentra en la casa o en la economía de su pareja. El límite se vuelve mucho más evidente cuando existe engaño deliberado: fingir sentimientos, manipular emocionalmente o evitar cualquier responsabilidad mientras se disfruta de los recursos de la otra persona.
¿Por qué hablamos de “hobosexuales” ahora?
El éxito reciente de la palabra no puede separarse completamente de una conversación mucho más grande: el precio de vivir.
En distintas ciudades, el acceso a una vivienda se ha vuelto una preocupación central para muchas personas. Los alquileres, el costo de mantener un hogar y la dificultad para independizarse han convertido la pregunta de “¿con quién voy a vivir?” en una cuestión que también atraviesa las relaciones sentimentales. Algunos análisis recientes han relacionado precisamente la popularidad del término con las dificultades para acceder a una vivienda y con la precariedad económica.



