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¿Qué es el Bedazzling y por qué todas las chicas están obsesionadas con esta tendencia?

Nótese que esta moda resurgió luego de poco más de 20 años

¿Qué es el Bedazzling y por qué es la tendencia que todas las chicas quieres usar? / gyro

Hubo un tiempo en que ponerle cristales a todo parecía una buena idea. El teléfono, los jeans, el bolso, el cinturón e incluso los accesorios escolares podían terminar cubiertos de pequeñas piedras brillantes. Aquella estética que acompañó a la cultura pop de los años 90 y 2000 vuelve ahora con un nuevo nombre: bedazzling.

La diferencia es que esta vez no se trata únicamente de recuperar una tendencia de moda. La obsesión por los cristales se ha trasladado a prácticamente cualquier objeto que tengamos cerca. Fundas de celular, termos, cargadores, bolsos, zapatos, prendas, uñas y hasta envases de skincare se convierten en lienzos para añadir un poco, o muchísimo, brillo.

En medio del regreso de la estética Y2K, el bedazzling encaja perfectamente con una época que parece estar dejando atrás la obsesión por que todo combine, sea neutro y luzca impecablemente minimalista.

¿Qué es exactamente el bedazzling?

El término bedazzling hace referencia a la práctica de decorar objetos con cristales, pedrería, gemas y otros elementos brillantes. No existe una única manera de llevarlo: los detalles pueden ser discretos, concentrarse en una zona específica o cubrir prácticamente toda la superficie de una pieza.

No hace falta comprar un objeto nuevo para sumarse a la tendencia. Una funda transparente puede transformarse con unas cuantas piedras; un bolso olvidado puede adquirir otra personalidad y hasta un producto cotidiano puede convertirse en un pequeño objeto decorativo.

La lógica es sencilla: tomar algo que ya existe y hacerlo sentir propio.

Esta idea no nació en 2026. Durante las décadas de los noventa y los primeros años del nuevo milenio, la personalización con pedrería formó parte de una estética asociada al pop, la música y las celebridades. Los cristales aparecían en prendas, accesorios y teléfonos, mientras que las superficies brillantes se convirtieron en una especie de declaración de estilo.

Ahora aquella extravagancia regresa con un giro más contemporáneo: ya no necesitamos esperar a una fiesta o a una noche especial para utilizarla.