¿Sabías que en varias estaciones del metro de la CDMX hay fósiles escondidos? Conócelos
Entre las losetas del Metro de la Ciudad de México aparecen amonites, gasterópodos, corales y otros fósiles marinos que quedaron atrapados en rocas formadas hace millones de años

Fósiles en el metro de la CDMX / zhihao
Hay secretos que no necesitan estar escondidos detrás de una puerta. Algunos están justo debajo de nuestros zapatos.
Mientras millones de personas atraviesan las estaciones del Metro de la Ciudad de México con la mirada puesta en el reloj, el celular o el siguiente transbordo, las losetas guardan una historia muchísimo más antigua que la propia ciudad. En ellas pueden distinguirse restos de organismos que vivieron en antiguos mares y que, millones de años después, terminaron formando parte del paisaje cotidiano de la capital.
Se han documentado gasterópodos, rudistas, corales y bivalvos en diferentes puntos de la red. El fenómeno no es nuevo, pero en los últimos años ha encontrado una curiosa forma de documentarse: usuarios que convierten sus trayectos en pequeñas expediciones paleontológicas.

Una fotografía de fósiles publicada por Pati Cruz, miembro del grupo de Facebook "Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad" / Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad

Una fotografía de fósiles publicada por Pati Cruz, miembro del grupo de Facebook "Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad" / Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad
¿Cuál es la historia de estos fósiles y cómo terminaron en las estaciones del metro?
La historia comienza mucho antes de que existieran los túneles, los andenes y los trenes naranja.
Los fósiles quedaron preservados en rocas sedimentarias, materiales que se formaron a partir de capas de sedimentos acumulados durante periodos geológicos muy antiguos. Cuando organismos marinos morían, sus restos podían quedar sepultados por lodo y otros materiales; con el paso de millones de años, esos depósitos se compactaron y dieron origen a las rocas que posteriormente fueron extraídas de canteras.
Una de las regiones relacionadas con este tipo de materiales es Tepexi de Rodríguez, Puebla, donde se encuentra la cantera de Tlayúa, reconocida por la riqueza de sus registros paleontológicos. La explotación comercial de piedra en esa zona comenzó décadas antes de que el Metro capitalino abriera sus primeras instalaciones.
Así, algunas de esas piedras terminaron convertidas en materiales de construcción y llegaron a espacios urbanos. El resultado es bastante extraordinario: organismos que habitaron antiguos mares quedaron incrustados en los pisos de una de las ciudades más grandes del mundo.
No hace falta viajar a un museo para encontrarlos. A veces basta con esperar unos minutos en una estación y mirar hacia abajo.

Fotografia de Victor Lugo miembro del grupo de Facebook "Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad" / Victor Lugo, Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad

Fotografia de Victor Lugo miembro del grupo de Facebook "Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad" / Victor Lugo, Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad
De pasajeros a detectives de fósiles
La curiosidad por estas pequeñas ventanas al pasado también ha generado una comunidad en internet.
De acuerdo a lo que se puede leer en un texto publicado por Chilango, existe un grupo de Facebook llamado “Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad” que reúne a más de 67,000 personas. Allí los usuarios comparten fotografías de formas que encuentran en pisos y superficies de piedra, mientras otros integrantes ayudan a reconocer qué podría estar escondido entre las vetas.

Esta foto pertenece a Mel Regina Samaniego, miembro del grupo de Facebook "Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad" / Mel Regina Samaniego, miembro de Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad

Esta foto pertenece a Mel Regina Samaniego, miembro del grupo de Facebook "Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad" / Mel Regina Samaniego, miembro de Fósiles del metro de la CDMX o escondidos por la ciudad
Una de las personas que ha impulsado esta búsqueda es Adriana Franco, quien comenzó a prestar atención a los patrones de las piedras durante sus trayectos cotidianos por el Metro. Su interés por la paleontología viene de su familia y se convirtió poco a poco en una afición dedicada a observar, fotografiar y compartir estos descubrimientos.
Uno de sus primeros hallazgos documentados apareció en el Túnel de la Ciencia de la estación La Raza. El lugar ya tiene una vocación científica evidente, con sus imágenes del universo y referencias al espacio, pero el verdadero descubrimiento estaba mucho más cerca: en el suelo.
Entre las piedras identificó restos de orthoceras y rudistas, mientras que otros usuarios han reportado gasterópodos en Indios Verdes y San Antonio Abad, además de restos de coral en Morelos. La lista sigue creciendo conforme más pasajeros aprenden a reconocer esas formas.
Lo interesante es que esta búsqueda no se limita al Metro. La comunidad también ha registrado fósiles en hospitales, oficinas, museos, centrales camioneras y otros espacios públicos donde se utilizaron piedras con restos paleontológicos.
En cierto sentido, el proyecto terminó convirtiendo la ciudad en un museo al aire libre. Solo que aquí las piezas no están detrás de una vitrina y nadie entrega un mapa en la entrada.



