Noble Savage, la banda de darkwave, synth-pop y post-punk revival que convierte la oscuridad en un espacio para bailar
El proyecto musical está liderado por el cineasta mexicano Hari Sama y explora los traumas, deseos y contradicciones humanas a través de la música, el cine y una identidad sin rostro
Noble Savage, banda de darkwave, synth-pop y post-punk revival / instagram noble Savage
Hay algo extraño en Noble Savage: cuanto más se acerca a la oscuridad, más ganas dan de bailar.
El proyecto musical encabezado por el cineasta mexicano Hari Sama, director de Esto no es Berlín y El sueño de Lú, nació en los días de pandemia con una idea que permanece en el centro de su propuesta: mirar aquello que normalmente preferimos esconder y convertirlo en otra cosa. El enojo, los celos, el deseo, las heridas, la ansiedad y las contradicciones humanas no desaparecen; cambian de forma cuando entran en contacto con la música.
Su sonido se mueve entre los sintetizadores del darkwave, el synth-pop, el post-punk revival y la electrónica bailable, con una sensibilidad que recupera ciertas atmósferas de los años ochenta sin intentar quedarse atrapada en ellas.
Y esta mezcla resulta interesante ya que podría explicar una de las contradicciones más interesantes de esta banda: hablar de aquello que duele mientras el cuerpo sigue moviéndose.
Una banda que se inspira en los 80's
Para Hari Sama, la música de Noble Savage también es una forma de recuperar una sensibilidad que marcó su relación con la música desde joven. En entrevista con LOS40 México, el cineasta nos contó que el proyecto nació durante la pandemia como una manera de reencontrarse con una parte de aquella estética underground de los ochenta, pero llevándola hacia un terreno más bailable.
“La banda nació en la pandemia. Para mí fue como recuperar una esencia de lo que significó la música para mí en los 80, como una cierta posición estética, de vanguardia y del underground. Siempre me interesó mucho mezclarla con impulsos más bailables. Es una mezcla rara, un poco entre darkwave, post-punk, de pronto horror o con tintes de Placebo. Es una mezcla de influencias que a nosotros nos interesa mucho. ¿Cómo puede mezclarse todo eso en una licuadora y meterle disco, algo más high-energy? Creo que la respuesta a esa pregunta fue Noble Savage”.
La historia del proyecto, sin embargo, comenzó antes de que el trío estuviera completo.
Raúl García Espino, guitarrista y productor de buena parte del material, ya había trabajado con Sama en otros proyectos. Los dos se conocían desde hacía más de una década y habían colaborado previamente a través de un proyecto musical llamado Polycrom. Esa relación terminó convirtiéndose en uno de los pilares sonoros de Noble Savage.
A ellos se sumó Eumir Urdain, músico con más de tres décadas de experiencia en el punk y una trayectoria posterior vinculada al darkwave y el goth rock.
A partir de ahí se dio el momento en que las cosas se acomodaran y acabaran trabajando los tres juntos, y vale la pena mencionar que Eumir siendo psicoanalista lacaniano, Noble Savage se convirtió en una banda jungiana.
La frase podría parecer una broma privada entre músicos y amigos, pero en realidad resume bastante bien el universo conceptual del proyecto: psicoanálisis, inconsciente, símbolos, deseo y sombra conviven con sintetizadores, guitarras y pistas de baile.
La sombra también puede bailar
Si hay una palabra que permite entrar al universo de Noble Savage es sombra.
No como una figura necesariamente maligna, sino como ese territorio personal al que solemos evitar mirar: lo que duele, lo que avergüenza, lo que permanece escondido o aquello que todavía no sabemos nombrar.
Las canciones parten de ahí. “Sí hay una intención de que las letras de este proyecto traten de asuntos que estén relacionados con la sombra, en el sentido de aquello que más nos duele o aquello que guardamos en el clóset porque era demasiado doloroso para verlo de frente. Y no solo a nivel personal, también a nivel social; el mundo nos ofrece mucho eso últimamente”.
Sama habla de un proceso creativo en el que las letras no siempre llegan completamente planeadas. Algunas parecen surgir cuando el autor deja de intentar controlar demasiado aquello que quiere decir.
“Las letras las hago tratando de conectar con algo que no está aquí. No sé muy bien cómo explicarlo, entrando como en procesos de no estorbar tanto, y a veces las letras me sorprenden tanto a quien las lea porque no sabía que iba a salir eso. Son letras que tienden a ser jungianas, juegan con imágenes más surrealistas, simbólicas, mucho psicoanálisis de pronto, una revalorización del outsider que fui y que sigo siendo, y seguimos siendo; cómo se siente la alienación y el espejo que es el otro”.
La operación de Noble Savage consiste entonces en no quedarse en el dolor. La oscuridad es el punto de partida, no necesariamente el destino.
Raúl, por su parte, encuentra en esa misma contradicción una de las claves musicales del grupo: llevar sensaciones oscuras hacia un espacio corporalmente disfrutable.
“Siempre tuve muy presente abordar sonidos desde este concepto de llevarle un toque bailable a estas sensaciones oscuras. Es muy divertido e interesante encontrar la manera en la que estoy habituado a escuchar música. Se me hace interesante que dentro de la exploración de esta oscuridad lo que siempre obtienes es una especie de gratificación positiva, porque lo terminas transmutando. Aunque la temática que se aborde parece absurda, termina siendo muy luminosa”.
Y Eumir lo plantea desde otro lugar, quizá más íntimo: “Noble Savage tiene este espíritu bailable. Lo siento como algo muy alegre que invita a moverse. Me ayuda a estar un poco con esa contradicción con la que vivo todo el tiempo. No sé si a vivir, en el sentido de superar, sino de aceptar esa contradicción”.
El cine los inspira
Cada canción de Noble Savage no llega sola, sino acompañada de una dimensión visual, ya que los videoclips forman parte del lenguaje del proyecto y refuerzan esa intención de construir un universo cinematográfico.
No es casualidad, y es que antes de ser el hombre detrás de una banda de darkwave, Sama ha construido buena parte de su carrera entre el cine y la música. Estudió cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica y composición musical en el CIEM, y su filmografía incluye El sueño de Lú y Esto no es Berlín.
Por eso, en esta banda la imagen no parece un accesorio de la canción. Es otra forma de contarla.
Y si hubiera que resumir qué es este proyecto en apenas tres palabras, sus integrantes no dudan demasiado.
Para Hari Sama es transfiguración: “Es la posibilidad que tenemos de transformar el dolor en un acto creativo, como el gran maestro que te lleva a crear. Es, primero, elaborar eso que te lastima y transformarlo en una energía distinta”.
Para Raúl es sublimación: “Hacer algo positivo con lo negativo”.
Y para Eumir Urdain, exploración: “Adentrarse en algo que no conoces, pero que te lleva a descubrir un lado tuyo que tal vez desconocías”.
¿Qué viene para la banda?
El proyecto ya prepara un nuevo disco, previsto para principios de 2027, mientras sus integrantes trabajan también en llevar este repertorio a un espectáculo propio en la Ciudad de México.
Después de varios años construyendo una identidad que nació entre Los Ángeles y México, Noble Savage parece entrar en una etapa en la que aquella criatura de rostro oculto comienza a tomar una forma cada vez más definida.
