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¿Cómo pudo ser posible que Christa Pike sobreviviera a dos inyecciones letales?

Christa Pike debía convertirse en la primera mujer ejecutada en Tennessee en dos siglos, pero el procedimiento terminó de una forma inesperada

Christa Pike sobrevive a dos inyecciones letales / internet

El caso de Christa Pike ha puesto nuevamente bajo la lupa a la inyección letal, un método de ejecución que depende de que el medicamento llegue correctamente al torrente sanguíneo y produzca una depresión profunda de las funciones vitales.

¿Por qué una inyección letal puede fallar?

El pentobarbital pertenece a los barbitúricos y actúa deprimiendo el sistema nervioso central. En una cantidad suficiente puede provocar pérdida de conciencia, detener la respiración y desencadenar un fallo cardiovascular.

Pero administrar el fármaco no garantiza por sí mismo que el resultado sea inmediato. La vía intravenosa es fundamental: si existen dificultades para acceder a una vena o el medicamento no alcanza la concentración necesaria en la sangre, sus efectos pueden no desarrollarse como está previsto.

Eso es precisamente lo que la defensa de Pike sostiene que ocurrió. Sus abogados denunciaron problemas para acceder a sus venas y afirmaron que, pese a perder el conocimiento, Pike continuaba respirando y tenía pulso. Un especialista médico contratado por su equipo legal señaló que el pentobarbital pudo no haber alcanzado una concentración suficiente para provocar el fallo respiratorio esperado.

Las autoridades de Tennessee, por su parte, aseguran que el protocolo se siguió conforme a las reglas establecidas y han iniciado una revisión de lo ocurrido.

De condenada a muerte a paciente hospitalizada

Pike, actualmente de 50 años, fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, ocurrido en 1995, cuando ambas eran jóvenes. Pike tenía 18 años al momento del crimen y pasó cerca de tres décadas en el corredor de la muerte.

La ejecución se llevó a cabo después de una larga batalla judicial. Sus abogados habían intentado detenerla argumentando, entre otros puntos, que durante el juicio no se valoraron adecuadamente antecedentes de abuso sexual sufrido durante su infancia.

Durante la noche de la ejecución, periodistas que presenciaban el procedimiento aseguraron que podían escuchar a Pike respirar después de que comenzara la administración del medicamento. Tras dos dosis, fue trasladada fuera de la prisión para recibir atención médica.

Su abogado, Randy Spivey, confirmó posteriormente que seguía con vida, aunque todavía no había información suficiente sobre su pronóstico.

El gobernador de Tennessee anunció una revisión independiente del procedimiento y la suspensión de las ejecuciones restantes previstas para este año.

Así, una ejecución que debía terminar con la vida de una mujer que llevaba casi 30 años condenada a muerte terminó planteando una pregunta mucho más incómoda: ¿qué ocurre cuando el método diseñado para provocar la muerte no consigue hacerlo?